Gabriel García Márquez
retrata sus preocupaciones ante la máquina de escribir en uno de sus artículos
en EL PAÍS de 1982
Me preguntan con frecuencia qué es lo
que me hace más falta en la vida, y siempre contesto la verdad: "Un
escritor". El chiste no es tan bobo como parece. Si alguna vez me
encontrara con el compromiso ineludible de escribir un cuento de quince
cuartillas para esta noche, acudiría a mis incontables notas atrasadas y estoy
seguro de que llegaría a tiempo a la imprenta.

