La
guerra es la expresión más tozuda, criminal y antiética de la barbarie entre
los seres humanos. Habrán múltiples opiniones que la justifican, muchas
posturas filosóficas que la avalan, pero pocos argumentos civilistas que la
respalden para ésta época.
Dentro
de los variados puntos de vistas que usan los melómanos de la muerte para
validar a la guerra como una herramienta política, está que la guerra es
absolutamente necesaria para aclimatar la paz. Este argumento es tan estúpido
como aquel que reza que para que haya ricos se necesita de la existencia de los
pobres.
